Qué tenía Jorge Vergara que convirtió a OMNILIFE en un fenómeno empresarial de 35 años
Por Mariano Hernández / El periodista de la consciencia nutritiva

Jorge Vergara vive en nuestros corazones morados y su historia sigue reescribiendo miles de historias...
Te voy a confesar algo. Cuando una empresa cumple 35 años, lo primero que solemos hacer es mirar los números, cántos productos vende, a cuántos países llegó, cuánto ha crecido, cuántas personas forman parte de su red, cuánto dinero ha generado.
Es lógico. Al final, las empresas también se cuentan con cifras, pero después de 22 años de hacer periodismo de negocios, he aprendido que hay historias que no caben en una estadística.
Una empresa puede tener miles de clientes, millones de pesos en ventas y presencia internacional, pero hay una pregunta que para mí resulta mucho más interesante: ¿cuántas vidas terminó tocando en el camino?
Y por eso, mientras escribo estas líneas este 11 de septiembre de 2026, hay algo que me llama especialmente la atención: OMNILIFE está cumpliendo 35 años. Treinta y cinco. Se dice fácil, pero detrás de ese número hay miles de historias que probablemente jamás aparecerán en un informe corporativo.
Hay mujeres que comenzaron vendiendo desde su casa; personas que necesitaban generar un ingreso adicional; hombres y mujeres que buscaban independencia económica; personas tímidas que tuvieron que aprender a hablar frente a otros y líderes que quizá nunca imaginaron que algún día estarían formando equipos.
Y hay otra clase de historias: las de quienes llegaron a OMNILIFE cuando estaban atravesando momentos complicados, especialmente de salud, y terminaron encontrando una nueva actividad, una comunidad o simplemente una razón para volver a intentarlo.
Por eso hoy no quiero escribirte la típica historia empresarial de OMNILIFE. No voy a convertir estas líneas en una cronología corporativa ni hacer una lista de fechas y nombres. Voy a hablarte de Jorge Vergara.
Del empresario que estuvo detrás de esta historia, del hombre que incomodó, provocó, se equivocó, acertó y se atrevió a hacer las cosas de una manera diferente, pero, sobre todo, quiero hablarte de algo que me parece mucho más poderoso: ¿Qué pasa cuando un sueño deja de pertenecer a quien lo creó y empieza a vivir en miles de personas?
Porque Jorge Vergara partió, pero su sueño no, dejó un legado que no tiene precio. Y ésa es la verdadera historia que hoy vale la pena contar.
¿Qué vio Jorge Vergara que otros no estaban viendo?
Ésta es una de las preguntas que más me gustan cuando hablamos de emprendedores. Porque después de que alguien consigue el éxito, todo parece obvio. Decimos: “Era una gran idea”, “qué visión”, “era lógico que funcionara”.
Pero casi nunca recordamos que las grandes ideas suelen parecer mucho menos grandes cuando apenas están naciendo. Jorge Vergara tuvo que tomar decisiones cuando todavía no existían las garantías de que aquello funcionaría. Encontró una oportunidad en el mundo de la nutrición y la venta directa y decidió apostar por ella.
Así comenzó, en 1991, la historia de la compañía que posteriormente se convertiría en OMNILIFE. Y aquí vale la pena regresar mentalmente a aquel México, la época donde no existían las redes sociales, no había WhatsApp, no había TikTok ni Instagram ni Facebook para construir una comunidad desde un teléfono.
En ese tiempo el comercio electrónico estaba muy lejos de convertirse en el fenómeno que conocemos actualmente... Si querías construir una red, tenías que salir a la calle, tenías que conocer personas, tenías que explicar, tenías que escuchar, tenías que recibir un “no” y volver a intentarlo: cara a cara, persona a persona.
Y quizá por eso hay algo de aquella historia que me resulta particularmente interesante: OMNILIFE nació en una época en la que la relación humana era prácticamente la principal herramienta de comunicación.
Eso ayuda a entender por qué una compañía de venta directa no puede analizarse únicamente desde sus productos. Hay una dimensión humana que resulta imposible ignorar.
Detrás de una empresa hay personas
Cuando pienso en una empresaria o en un empresario independiente, no pienso primero en su rango; no pienso necesariamente en cuántas personas tiene en su organización; ni siquiera pienso primero en cuánto vende.
Pienso en su historia, porque cada persona llega a un negocio por una razón diferente: alguien puede comenzar porque necesita dinero, otra persona porque quiere dejar un empleo, alguien más porque quiere tener mayor flexibilidad para cuidar a sus hijos, otra puede llegar porque probó un producto y le gustó. Y habrá quien simplemente esté buscando una oportunidad para reinventarse.
En realidad, muchas historias empresariales comienzan con una frase que no tiene absolutamente nada que ver con el dinero: “Ya no quiero seguir viviendo exactamente como estoy viviendo.”
Para mí, ésa es una de las frases más poderosas que puede pronunciar un ser humano, porque ahí comienza la transformación. No necesariamente cuando recibes tu primer pago, no cuando alcanzas un rango, no cuando tienes tu primer equipo.
Comienza cuando decides que vale la pena intentarlo y esa decisión puede ser mucho más importante que cualquier presentación corporativa.
El éxito de OMNILIFE no se explica solamente por sus productos
También quiero ser justo con la historia. Una empresa no llega a 35 años únicamente porque tenga buenos productos. Necesita distribución, necesita capacidad de adaptación, necesita liderazgo, necesita una cultura, necesita comunidad, necesita personas dispuestas a aprender.
Y necesita conseguir que miles de individuos quieran caminar, cada uno desde su propia historia, hacia una dirección común. Eso es precisamente lo que me parece interesante del modelo de OMNILIFE.
Mientras la compañía construía su expansión, se desarrollaba otra historia paralela: la historia de sus empresarios y empresarias independientes. Personas que tuvieron que aprender a vender, sí, pero también a escuchar, a hablar, perder la pena, a organizarse, a recibir un rechazo, a levantarse después de un fracaso, a liderar, a trabajar en equipo.
Y ése es un aprendizaje que no necesariamente aparece en una factura. Puedes entrar buscando dinero y terminar desarrollando habilidades que después utilizas en prácticamente cualquier ámbito de tu vida. Eso, desde mi perspectiva de periodista y emprendedor, merece ser contado.
Pero la historia tampoco ha sido perfecta
Y tampoco quiero contarte una historia de color de rosa, eso sería hacerle poca justicia a OMNILIFE y al propio Jorge Vergara. Él fue un empresario polémico, tuvo detractores; tomó decisiones cuestionadas y protagonizó conflictos empresariales. Además, el modelo de venta directa y multinivel ha sido objeto de críticas y debates durante décadas.
Así es que reconocerlo es importante y plausible, porque una historia de éxito no necesita ser perfecta para resultar interesante. De hecho, muchas veces sucede exactamente lo contrario.
Lo que hace poderosa a una historia es todo aquello que tuvo que superar para llegar hasta donde llegó.
Y OMNILIFE ha tenido que superar mucho durante estos 35 años.
Jorge Vergara entendió algo que hoy parece obvio
Hay otra característica de Jorge Vergara que siempre me ha llamado la atención, desde que comencé a saber de este líder empresario en el programa de Shark Tank México. Él entendió que una empresa también necesita personalidad. Él era directo, provocador, incómodo; a veces irreverente. No parecía particularmente interesado en caerle bien a todo el mundo, y quizá justamente por eso consiguió algo que muchas marcas persiguen durante años: que la gente hablara de él.
OMNILIFE no fue solamente una empresa que comercializaba productos, se convirtió en una marca con personalidad y Jorge Vergara entendió que el empresario también podía formar parte de la historia que estaba contando; posteriormente llegarían otros grandes proyectos, entre ellos Chivas, donde nuevamente demostró su disposición a entrar en territorios que parecían difíciles o incluso imposibles.
Pero ésa es otra historia, la que hoy me interesa comenzó mucho antes.
Hasta que un día Jorge Vergara ya no estuvo
Hay un momento inevitable en la vida de cualquier empresa construida alrededor de una figura fundadora. El fundador ya no está. El 15 de noviembre de 2019, Jorge Vergara falleció y me imagino que para quienes habían caminado con él durante tantos años debió existir una pregunta inevitable:
¿Y ahora qué sigue? ¿Quién toma el timón?
¿Puede una empresa sobrevivir a su fundador? ¿Puede un sueño mantenerse vivo cuando quien lo imaginó ya no está para defenderlo? La respuesta, en el caso de OMNILIFE, ha sido continuar y aquí aparece otro capítulo de esta historia.
Heredar una empresa no es lo mismo que heredar una historia
Hoy, Amaury y Kenya Vergara forman parte de la continuidad del legado familiar y eso tampoco debe ser sencillo, porque heredar una empresa es una cosa. Heredar una historia es otra completamente diferente.
No basta con conservar lo que hizo tu padre, hay que entender el mundo que te tocó vivir. Hay que adaptarse, hay que tomar nuevas decisiones, hay que mirar hacia adelante.
Los primeros 35 años de OMNILIFE pertenecen a una generación, pero los siguientes capítulos todavía están por escribirse y justamente ahí es donde esta historia deja de ser exclusivamente la historia de Jorge Vergara.
Porque después de 35 años, una pregunta comienza a cobrar mayor importancia: ¿Qué vamos a hacer nosotros con los próximos 35?
Y entonces apareció mi propia historia
Durante mucho tiempo pensé que mi historia con OMNILIFE sería muy diferente, de hecho, si alguien me hubiera dicho hace algunos años que terminaría escribiendo sobre esta empresa, consumiendo sus productos, construyendo un proyecto empresarial alrededor de ella y hablando públicamente de lo que significó para mí, probablemente me habría reído.
Porque yo no llegué a OMNILIFE buscando convertirme en empresario, llegué buscando volver a vivir.
Y esa diferencia lo cambia todo: yo venía de atravesar uno de los periodos más difíciles de mi vida. Había pasado por más de cinco años de depresión constante y recurrente.
También había vivido ansiedad y problemas digestivos que terminaron afectando seriamente mi día a día. Como periodista, además, llevaba años observando el mundo desde afuera, había escrito sobre empresas, economía, emprendimiento, finanzas y marcas; había entrevistado a empresarios; había contado historias de crecimiento y de éxito.
Pero hubo un momento en el que tuve que hacerme una pregunta mucho más incómoda: ¿De qué sirve contar las historias de transformación de otras personas si yo ya no encuentro la manera de transformar la mía?
Llegué incluso a un punto muy oscuro en el que mi propia vida dejó de parecerme una alternativa. Y no cuento esto para generar lástima, lo cuento porque forma parte de la verdad.
Durante ese proceso también enfrenté problemas gastrointestinales. En algún momento recibí tratamiento médico y, desde mi experiencia personal, uno de los medicamentos que me habían prescrito terminó afectando mi flora intestinal. Eso fue parte de una experiencia muy complicada para mí.
Pero quiero ser especialmente responsable aquí: mi experiencia no significa que los medicamentos sean malos ni que los suplementos puedan sustituir un tratamiento médico. No creo en eso. Creo que la medicina tiene su lugar y que, cuando una persona enfrenta depresión, ansiedad u otra condición de salud, debe contar con la atención profesional correspondiente.
Mi historia es solamente eso: mi historia.
Yo también llegué con prejuicios
Cuando Helen Ramírez Chel me acercó a OMNILIFE, yo tenía mis propios prejuicios. No era precisamente el tipo de persona que decía: “¡Qué maravilla, quiero entrar a una empresa de nutrición!”
Al contrario, era bastante escéptico; me preguntaba qué eran esos polvos, qué contenían, para qué servían y por qué alguien tendría que consumirlos, pero decidí hacer algo que aprendí durante mis años como periodista: antes de opinar, investigar y experimentar responsablemente.
Comencé a probar algunos productos. Pasaron por mi experiencia Optimus, Star Bien, Magnus, Cafézzino, Café de Olla, Fiber'N, Shake Suprem, Ego Life, Ego Frutas, Power Maker y algunos productos de cuidado personal de Seytú.
Y tres nombres terminaron teniendo un significado particularmente importante dentro de mi experiencia: Optimus, Star Bien y Magnus. No voy a decirte que esos productos “curaron” mi depresión, no sería responsable.
Tampoco voy a decirte que una persona que los consuma tendrá necesariamente el mismo resultado que yo, eso tampoco sería verdad; lo que sí puedo decir es que formaron parte de un proceso personal en el que empecé a prestar mayor atención a mi alimentación, a mis hábitos, a mi cuerpo y a la manera en la que estaba viviendo.
Y para mí eso fue enorme porque después de mucho tiempo empecé a entender algo que hoy se ha convertido en uno de los pilares de mi nueva vida: no podemos separar completamente lo que pensamos, lo que sentimos, lo que comemos, cómo dormimos, cómo trabajamos y cómo vivimos.
Somos un sistema y necesitamos aprender a escucharlo.
Entonces entendí que no había llegado solamente por los productos
Ésta es quizá la parte que más ha cambiado mi percepción, al principio pensé que estaba conociendo una empresa de nutrición, después descubrí que también estaba conociendo un modelo empresarial, y finalmente entendí que estaba entrando en un proceso mucho más personal: estaba aprendiendo a reinventarme.
Yo había sido periodista durante dos décadas, había construido una trayectoria profesional, había escrito para medios importantes, había contado las historias de cientos de empresas, pero ahora me tocaba contar la mía. Y eso me obligó a cambiar la pregunta...
Antes preguntaba: “¿Qué está pasando?”
Ahora también necesito preguntarme: “¿Qué voy a hacer yo con lo que está pasando?”
Ahí comenzó mi nueva etapa como emprendedor, no porque hubiera encontrado una fórmula mágica, no porque alguien pudiera garantizarme riqueza, sino porque descubrí una posibilidad que me permitía volver a intentar algo que durante mucho tiempo había dejado de imaginar: construir una vida diferente.
Por eso hoy cuento esta historia desde otro lugar
Después de 35 años, OMNILIFE puede hablar de mercados, productos, crecimiento y expansión, pero yo puedo hablar de algo que ningún reporte corporativo puede medir: lo que significa encontrar una nueva posibilidad cuando sentías que ya habías agotado las tuyas.
Y ésa es la razón por la que hoy estoy construyendo algo que va mucho más allá de vender productos, quiero utilizar mi experiencia como periodista, mi camino como emprendedor y mi propia historia de reconstrucción para hablar de consciencia, nutrición, salud integral, hábitos, emociones, propósito, prosperidad y reinvención.
Por eso nació Pavo Curún, por eso nació El Dojo de Curún.
Y por eso también estoy comenzando a asumirme públicamente como algo que quizá resume mejor esta nueva etapa de mi vida: el Periodista de la Consciencia.
No porque tenga todas las respuestas, todo lo contrario, porque sigo buscando, sigo aprendiendo, sigo cuestionando, sigo investigando; y sigo entrenándome.
Jorge Vergara pudo iniciar el sueño. Pero ahora nos toca reescribir el nuestro
Cuando pienso en los 35 años de OMNILIFE, ya no veo únicamente la fotografía de Jorge Vergara. Veo a quienes estuvieron desde el principio... A quienes llegaron después, a quienes construyeron organizaciones, a quienes vendieron desde su casa, a quienes encontraron una oportunidad cuando necesitaban una, a quienes fracasaron y volvieron a levantarse, a quienes todavía están intentando.
Y también me veo a mí: un periodista que llegó a OMNILIFE con dudas, un hombre que estaba intentando reconstruirse después de uno de los periodos más difíciles de su vida, un emprendedor que no sabía exactamente hacia dónde lo llevaría este camino.
Y un ser humano que descubrió que, después de tocar fondo, todavía podía volver a soñar. Por eso hoy puedo decir algo que quizá nunca imaginé escribir: yo no llegué a OMNILIFE para hacerme empresario.
Llegué buscando volver a vivir. Y en ese camino encontré algo que hoy considero todavía más valioso que un negocio: la posibilidad de volver a construir mi propia historia.
Volver a soñar, volver a creer, volver a crear, volver a servir, volver a sentir que mi experiencia podía tener algún sentido para alguien más.
Quizá ése sea, finalmente, el verdadero legado de cualquier emprendedor. No los edificios, no los rangos, no los reconocimientos, no siquiera los números. Las personas que consigues inspirar para que también se atrevan a escribir una historia diferente.
Jorge Vergara comenzó una historia hace 35 años: su familia forma parte de la generación que hoy tiene la responsabilidad de continuarla y transformarla, pero hay algo que ningún fundador, ningún director y ninguna empresa puede hacer por nosotros: vivir nuestra propia historia.
Eso nos toca a cada uno. Y por eso, este 11 de septiembre de 2026, mientras OMNILIFE celebra 35 años, yo no quiero quedarme solamente con la fotografía de Jorge Vergara. Voy a mirar la fotografía completa. La de él, la de quienes estuvieron desde el principio, la de quienes llegaron después, la de quienes hoy están construyendo.
Y, especialmente, la de todas esas personas que un día decidieron decir: “Voy a intentarlo.”
Porque después de 35 años hay algo que me queda clarísimo:
Jorge Vergara pudo iniciar el sueño. Pero son las personas quienes deciden mantenerlo vivo.
Y quizá ésta sea la parte más bonita de toda esta historia: la de todos y cada uno de nosotros como empresarios independientes... que mi capítulo también comenzó. Tengo clarísismo hasta dónde llegará y aunque no sé cuántas páginas tendrá... el camino al diamante se cumplirá...
Pero después de todo lo que viví, hay algo que hoy sí puedo decir con absoluta certeza: ya no estoy intentando sobrevivir a mi historia, estoy decidido a reescribirla.
Feliz 35 aniversario, OMNILIFE.
Pero sobre todo… felices 35 años a todas las personas que, de una u otra manera, forman parte de esta historia.
Porque una empresa cumple años, pero un legado se construye todos los días.
*Sobre el Autor...

Periodista de negocios desde el 2004.
Escribió en ENTREPRENEUR, FORBES, y EXPANSIÓN.
Consultor de emprendimiento social en Sistema InnovaUNAM.
Director Editorial de Mercappy Magazine.
Es uno de los empresarios sociales más reconocidos en México por sus startups de innovación en comercio electrónico.
En el 2023 fue reconocido como uno de los líderes de mayor impacto en México por la ASEM de la CDMX.
Actualmente es Empresario Independiente de Omnilife y Seytú, donde .
En su Podcast de YouTube y Spotify "Reprogramarte para Reinventarte" promueve el despertar de la consciencia nutritiva y la restauración de la microbiota, entre otros temas de desarrollo personal.
Lo encuentras en: Linkedin: /mariohernandez8
Recuerda que: "La Magia llega, cuando permites que la luz ilumine tu consciencia"...
👉🏽👉🏽👉🏽 Si tienes un negocio o una marca personal y quieres darle difusión, mándame un WhatsApp AQUÍ para poder entrevistarte y publicarte.

$50
Product Title
Product Details goes here with the simple product description and more information can be seen by clicking the see more button. Product Details goes here with the simple product description and more information can be seen by clicking the see more button

$50
Product Title
Product Details goes here with the simple product description and more information can be seen by clicking the see more button. Product Details goes here with the simple product description and more information can be seen by clicking the see more button.

$50
Product Title
Product Details goes here with the simple product description and more information can be seen by clicking the see more button. Product Details goes here with the simple product description and more information can be seen by clicking the see more button.










Comentarios