top of page

Cómo reescribir tu vida con estos 7 códigos del Bushido

hace 23 horas
17 min de lectura

Por Mariano Hernández / El periodista de la consciencia


Gi: la rectitud de hacer lo correcto, incluso cuando nadie te observa.
Gi: la rectitud de hacer lo correcto, incluso cuando nadie te observa.

Hay momentos en la vida en los que uno se cansa de escuchar frases bonitas. Uno se cansa de que le digan que tiene que ser fuerte, que debe pensar positivo, que todo sucede por algo y que basta con desear intensamente para que las cosas cambien.


Yo no sé tú, pero a mí me ha pasado. He atravesado etapas en las que sabía perfectamente lo que tenía que hacer… y aun así no lo hacía. Momentos en los que el miedo me detenía, la comodidad me seducía y mi propia mente se convertía en un campo de batalla.


Y fue precisamente ahí donde comencé a mirar con otros ojos la filosofía samurái.


No porque crea que tenemos que convertirnos en guerreros de otra época, ni porque la vida deba vivirse en una lucha permanente. Todo lo contrario. Lo que me atrae del Bushido es su invitación a vivir con principios, disciplina, respeto, valentía y coherencia.


El Bushido suele traducirse como “el camino del guerrero”. Es un conjunto de valores asociados a la tradición samurái japonesa. Su interpretación histórica fue diversa y cambió con el tiempo, pero sus códigos pueden servirnos hoy como herramientas de reflexión personal.


Eso sí: no quiero presentártelos como una fórmula mágica ni como una reconstrucción perfecta de lo que pensaban todos los samuráis. Prefiero acercarme a ellos a través de sus principios, de sus filosofías, de sus valores, y hoy elegí siete de sus códigos que podemos convertir en prácticas concretas para nuestra vida moderna.


Porque de nada sirve hablar de rectitud si seguimos actuando con deshonestidad, de nada sirve presumir de valentía si nunca nos atrevemos a tener esa conversación pendiente y de nada sirve decir que amamos la paz si vivimos tratándonos con violencia.


Por eso quiero recorrer contigo estos siete códigos, no desde la distancia de un maestro que tiene todas las respuestas, sino desde el lugar del periodista que también está aprendiendo, tropezando, corrigiendo y volviendo a intentarlo.


Toma tu tiempo, lee cada código, pero, sobre todo, pregúntate:

¿Qué cambiaría en mi vida si dejara de admirar estos valores y comenzara a practicarlos?

1. Gi: la rectitud de hacer lo correcto, incluso cuando nadie te observa


Comencemos por el primer código: Gi.


Podemos entenderlo como rectitud, justicia o sentido de lo correcto. Y quiero decirte algo desde el principio: para mí, la rectitud no significa ser una persona perfecta, porque si tuviéramos que esperar a ser impecables para actuar correctamente, probablemente pasaríamos la vida entera esperando.


Yo entiendo Gi como esa decisión consciente de hacer lo correcto, incluso cuando hacerlo resulta incómodo, difícil o poco conveniente.


Es elegir la honestidad cuando mentir parece más fácil, es cumplir un compromiso cuando nadie puede obligarte, es reconocer un error sin buscar culpables, es no aprovecharte de alguien solamente porque tienes la oportunidad.


Y también es aprender a distinguir entre lo que deseas hacer y lo que sabes que debes hacer.

Porque aquí aparece una de las grandes trampas de nuestra vida cotidiana: confundimos lo cómodo con lo correcto. A veces sabemos que necesitamos poner un límite, pero preferimos callar para evitar una discusión.


Sabemos que debemos cumplir una responsabilidad, pero la posponemos porque no tenemos ganas, sabemos que estamos tomando una decisión por orgullo, pero la disfrazamos de dignidad, sabemos que necesitamos pedir disculpas, pero dejamos que el ego nos convenza de que hacerlo nos hace débiles.


Gi nos invita a detenernos... a recuperar ese pequeño espacio entre el impulso y la acción.


La rectitud también se practica en las decisiones pequeñas


No necesitas enfrentar una situación extraordinaria para poner Gi en acción. La próxima vez que estés a punto de responder un mensaje con enojo, cerrar un trato dudoso o tomar una decisión apresurada, haz una pausa de cinco segundos.


Respira y pregúntate:

¿Esto es lo correcto o solamente lo más cómodo para mí en este momento?

No siempre encontrarás una respuesta sencilla, a veces hacer lo correcto puede tener un costo. Tal vez pierdas una oportunidad, decepciones a alguien o tengas que renunciar a una ventaja, pero existe algo que vale muchísimo: la posibilidad de vivir sin estar negociando constantemente con tu propia conciencia.


Mi práctica de hoy: Gi


Antes de tomar una decisión importante, detente durante cinco segundos y revisa tres preguntas:


  • ¿Estoy actuando desde mis valores o desde mi miedo?

  • ¿Estoy siendo honesto conmigo y con los demás?

  • ¿Podré respetar esta decisión cuando la recuerde mañana?


No se trata de convertirte en juez de cada movimiento que haces, se trata de desarrollar una brújula interna, porque cuando no sabes hacia dónde caminar, cualquier camino puede parecer conveniente.


Gi es aprender a caminar en la dirección que puedes defender con la conciencia tranquila.



2. Yu: el coraje de avanzar aunque el miedo venga contigo


El segundo código es Yu, relacionado con el coraje y la valentía.


Y aquí quiero detenerme, porque durante mucho tiempo nos han vendido una idea equivocada del valor.


Parece que una persona valiente es aquella que nunca tiembla, nunca duda, nunca siente miedo y siempre sabe qué hacer, pero yo no lo veo así, para mí, el verdadero coraje no consiste en vivir sin miedo.


Consiste en reconocer que tienes miedo y aun así decidir dar un paso consciente: El miedo no siempre es una señal de que debemos detenernos. En ocasiones, es una señal de que estamos frente a algo importante, desconocido o que requiere de nuestra atención.


Claro, también debemos aprender a distinguir entre el valor y la imprudencia. No es valiente exponerte innecesariamente a un peligro para demostrar algo, no es valiente lastimar a alguien porque quieres parecer fuerte, no es valiente actuar sin pensar.


El coraje que quiero rescatar de Yu es mucho más profundo: es la capacidad de actuar con responsabilidad, incluso cuando las emociones nos piden escondernos.


¿Cuántas cosas importantes has dejado para después por miedo?


Piensa en esa conversación que llevas semanas evitando, en ese límite que necesitas establecer, en el proyecto que no comienzas porque temes fracasar, en el mensaje que no envías porque te preocupa la respuesta, en esa decisión que sigues aplazando mientras te dices que todavía no estás preparado.


Yo he aprendido que esperar a sentirnos completamente seguros puede convertirse en una forma muy elegante de quedarnos inmóviles, porque la seguridad absoluta casi nunca llega, muchas veces, la confianza aparece después de actuar, no antes.


Primero damos el paso, después descubrimos que podemos sostenernos y entonces comenzamos a confiar un poco más en nosotros.


Mi práctica de hoy: Yu


Elige una acción pequeña que hayas estado posponiendo. No necesitas resolver toda tu vida en un día. Solamente haz lo siguiente:


  1. Identifica una situación que te genera miedo.

  2. Pregúntate cuál sería el primer paso responsable.

  3. Realízalo sin exigirte que todo salga perfecto.


Puede ser una llamada, una conversación, una solicitud, una inscripción, una caminata o una decisión pendiente. Hazlo con miedo, pero también con respeto por ti y por los demás. Y recuerda:

El coraje no siempre llega antes de la acción. A veces nace mientras estás avanzando.

Yu no te pide que dejes de sentir miedo, te invita a no entregarle el control absoluto de tu vida.



3. Jin: la compasión como una forma superior de fortaleza


El tercer código es Jin, asociado con la benevolencia, la compasión y la humanidad. Y éste tiene una importancia enorme, especialmente en una época en la que muchas personas confunden la fortaleza con la dureza.


Vivimos rodeados de mensajes que nos dicen que debemos ser fuertes, que nadie nos regalará nada, que tenemos que competir y que mostrar sensibilidad puede convertirnos en personas vulnerables, pero yo me pregunto:


¿De qué sirve desarrollar una gran fuerza si la utilizamos para destruir a quienes nos rodean?


Una persona puede tener autoridad y no tener humanidad, puede tener dinero y no tener generosidad, puede ser disciplinada y, al mismo tiempo, tratarse con crueldad, puede conseguir resultados y dejar una estela de personas heridas a su paso.


Jin nos invita a recordar que nuestras acciones tienen consecuencias en los demás; que nuestro poder, por pequeño que sea, puede servir para levantar o para aplastar. Y esto aplica en todas partes: en la familia, en el trabajo, en un equipo de emprendimiento, en una relación de pareja, en las redes sociales; incluso en la manera en que hablamos con nosotros mismos.


La compasión no significa permitir que cualquiera te lastime


Quiero hacer una aclaración importante: ser compasivo no significa renunciar a tus límites, no significa tolerar abusos, no significa aceptar cualquier comportamiento por miedo a parecer una mala persona.


Puedes ser firme y compasivo al mismo tiempo, puedes decir que no sin humillar, puedes alejarte sin buscar venganza, puedes corregir sin destruir la autoestima de alguien y puedes defenderte sin convertirte en aquello que te hizo daño. Para mí, esa es una de las expresiones más maduras de la fortaleza.


Jin también comienza contigo


A veces somos muy generosos con otras personas, pero nos tratamos de una manera que jamás permitiríamos hacia alguien que amamos... Nos insultamos por equivocarnos, nos castigamos por no avanzar tan rápido como queríamos, nos comparamos constantemente, nos repetimos que no somos suficientes.


Y después nos preguntamos por qué vivimos agotados. La compasión hacia uno mismo no significa justificar nuestros errores. Significa reconocerlos sin convertirlos en una sentencia definitiva sobre nuestro valor.


Mi práctica de hoy: Jin


Realiza un acto de bondad sin anunciarlo, ayuda a alguien sin esperar reconocimiento, escucha a una persona sin interrumpirla para corregirla, reconoce el esfuerzo de alguien, ofrece tu tiempo; o, simplemente, háblate con un poco más de paciencia cuando cometas un error.


Hoy también puedes preguntarte:

¿Mi manera de ejercer el poder está ayudando a construir o solamente está buscando demostrar que tengo la razón?

Porque la verdadera fortaleza no se mide únicamente por cuánto puedes resistir, también se mide por cuánto bien puedes hacer con la fuerza que tienes.



4. Rei: el respeto que comienza en la forma en que te tratas


El cuarto código es Rei, relacionado con el respeto, la cortesía y los buenos modales, pero quiero llevarlo más allá de decir “por favor” y “gracias”, porque puedes ser una persona muy educada por fuera y, aun así, tratar a los demás con desprecio cuando algo no sale como quieres.


Puedes saludar amablemente y después hablar mal de alguien a sus espaldas, puedes utilizar palabras correctas y, al mismo tiempo, humillar a tu pareja, a un colaborador o a un familiar.


Por eso, para mí, Rei tiene que ver con una actitud más profunda: reconocer la humanidad de la otra persona, incluso cuando piensa distinto, se equivoca o nos incomoda.


Eso no significa estar de acuerdo con todo el mundo, tampoco significa renunciar a tus convicciones, significa aprender a disentir sin deshumanizar.


¿Cómo te hablas cuando nadie te escucha?


Aquí quiero hacerte una pregunta que puede resultar incómoda:

¿Le hablarías de la misma manera en que te hablas a ti mismo a una persona que amas?

Cuando cometes un error, ¿te dices que eres un fracaso?

Cuando algo no sale bien, ¿te llamas inútil?

Cuando te comparas con alguien, ¿te reduces a tus carencias?


Si la respuesta es sí, quizá necesitas comenzar a practicar Rei contigo porque no puedes construir una relación saludable con el mundo mientras mantienes una guerra permanente en tu interior.


El respeto propio no consiste en creer que nunca te equivocas: consiste en reconocer que tu dignidad no desaparece cada vez que cometes un error.


El respeto se demuestra en momentos muy concretos


No solamente cuando todo está tranquilo, se demuestra cuando alguien te contradice, cuando una persona piensa diferente, cuando estás cansado, cuando tienes autoridad, cuando podrías aprovecharte de alguien, cuando una conversación se vuelve difícil.


Ahí es donde nuestros valores dejan de ser discurso y se convierten en comportamiento.


Mi práctica de hoy: Rei


Te propongo practicarlo en tres momentos:


Primero: cuando alguien te hable, deja el celular a un lado y presta atención real. No tienes que resolverle la vida; a veces basta con escuchar.

Segundo: cuando te hables a ti mismo, utiliza el mismo cuidado que ofrecerías a una persona que quieres y que está pasando por un momento difícil.

Tercero: cuando no estés de acuerdo con alguien, cuestiona sus ideas sin atacar su valor como persona.


Y añade una cuarta práctica: antes de reaccionar, pregúntate:

¿Estoy tratando a esta persona como un ser humano o solamente como un obstáculo para conseguir lo que quiero?

Rei nos recuerda que el respeto no es una decoración social, es una manera de habitar el mundo.



5. Makoto: cuando tus palabras, tus pensamientos y tus acciones dejan de vivir separados


El quinto código es Makoto, que suele relacionarse con la sinceridad, la honestidad y la autenticidad. Y aquí entramos en un terreno que considero fundamental para el desarrollo personal: la coherencia.


Porque una de las formas más agotadoras de vivir es decir una cosa, pensar otra y hacer algo completamente distinto... afirmamos que queremos cuidar nuestra salud, pero ignoramos constantemente nuestro descanso.


Decimos que deseamos emprender, pero nunca damos el primer paso; prometemos que vamos a cambiar, pero repetimos los mismos hábitos sin revisar qué estamos haciendo; hablamos de honestidad, pero ocultamos aquello que no queremos reconocer de nosotros mismos.


Y esa contradicción interna puede robarnos una cantidad enorme de energía.


Makoto nos invita a revisar la relación entre lo que decimos y lo que hacemos. No desde la obsesión por cumplir absolutamente todo, sino desde la responsabilidad de no convertir nuestras palabras en promesas vacías.


La confianza en ti se construye cumpliendo acuerdos pequeños


A veces queremos recuperar nuestra autoestima mediante grandes declaraciones:


"A partir de mañana voy a cambiar mi vida."

"Ahora sí voy a ser disciplinado."

"Nunca más voy a permitir que me pase esto."


Pero después llegan los días difíciles y nos damos cuenta de que las declaraciones no eran suficientes. Yo creo que la confianza personal se reconstruye de una manera mucho más sencilla y poderosa: cumpliendo pequeñas promesas que nos hacemos.


Si dices que vas a responder un mensaje, respóndelo; si decides ordenar un espacio, ordénalo; si te propones caminar diez minutos, hazlo cuando sea posible; si necesitas pedir disculpas, no conviertas el orgullo en una excusa.


No se trata de vivir bajo una presión permanente. Se trata de que tus compromisos contigo mismo comiencen a tener un significado real.


Mi práctica de hoy: Makoto


Elige una cosa pequeña que dijiste que harías y todavía no has hecho. No escojas diez, no construyas una lista imposible; elige una, hazla, después observa qué sucede dentro de ti.


Quizá no sea una transformación espectacular. Quizá nadie te aplauda. Quizá no recibas una recompensa inmediata, pero acabas de enviarle un mensaje importante a tu mente: “Puedo confiar un poco más en mí.”


Y si no logras cumplirlo, no te destruyas. Revisa qué ocurrió, ajusta el compromiso y vuelve a intentarlo... la honestidad también implica reconocer nuestros límites.

Makoto es aprender a vivir de tal manera que tus acciones no tengan que esconderse constantemente detrás de tus palabras.


6. Meiyo: el honor de poder mirarte al espejo con tranquilidad


El sexto código es Meiyo, relacionado con el honor y la dignidad. Y aquí quiero proponer una interpretación íntima: muchas veces creemos que el honor depende de lo que otras personas piensan de nosotros.


De nuestra reputación, de los reconocimientos, de los títulos, de los aplausos,. de la imagen que proyectamos en redes sociales, pero ¿qué sucede cuando nadie está mirando? ¿Qué queda cuando se terminan los elogios? ¿Qué ocurre cuando no hay una fotografía que publicar, un premio que presumir o alguien que nos diga que hicimos un buen trabajo?


Para mí, Meiyo nos lleva a una pregunta más profunda:

¿Puedo respetarme por la manera en que actué, incluso si nadie más se enteró?

No estoy hablando de creernos superiores, tampoco de vivir obsesionados con ser impecables, estoy hablando de esa tranquilidad que aparece cuando sabes que intentaste actuar de acuerdo con tus valores.


Quizá no hiciste todo bien, quizá cometiste un error, quizá tuviste que reconocer una equivocación.

Pero no te traicionaste deliberadamente para conseguir aprobación.


El honor también está en las decisiones que nadie celebra


Hay actos que nunca se vuelven virales.


Decir que no cuando algo no te conviene. Mantener la paciencia en una situación difícil. No responder una agresión con otra. Ser honesto en un momento en el que mentir te daría una ventaja. Cumplir con tu responsabilidad sin esperar que alguien te felicite. Elegir descansar porque tu cuerpo lo necesita. Pedir ayuda porque reconoces que no puedes con todo.


Todas esas decisiones pueden parecer pequeñas desde afuera, pero tienen un efecto profundo en la relación que construyes contigo mismo y quiero decir algo más: el honor no debe convertirse en una herramienta para castigarte.


No necesitas sentir culpa eterna por cada equivocación: la dignidad también incluye la capacidad de reparar, aprender y seguir adelante.


Mi práctica de hoy: Meiyo


Al terminar el día, antes de dormir, haz una pausa. No revises únicamente cuánto dinero ganaste, cuántas tareas completaste o cuántos objetivos alcanzaste.


Pregúntate:

  • ¿Hoy actué de una manera que puedo respetar?

  • ¿Fui honesto cuando era necesario?

  • ¿Tuve el valor de poner algún límite?

  • ¿Traté a alguien con paciencia?

  • ¿Reconocí algún error?

  • ¿Hice algo bueno aunque nadie lo supiera?


No necesitas responder que sí a todo, esto no es un examen para humillarte, es una oportunidad para observarte con honestidad. Si hoy hiciste algo que te enorgullece en silencio, reconócelo y si descubriste algo que necesitas mejorar, conviértelo en una decisión concreta para mañana.


Meiyo es construir una reputación contigo mismo que no dependa de la mirada de los demás.



7. Chugi: la lealtad hacia aquello que realmente importa


Llegamos al séptimo código: Chugi.


Se relaciona con la lealtad, la devoción y el compromiso. Y voy a comenzar con una idea que considero indispensable: ser leal no significa obedecer ciegamente. La lealtad saludable no debería obligarte a traicionar tus principios, soportar abusos o abandonar tu dignidad para demostrar que perteneces a un grupo.


En el contexto de esta reflexión, Chugi puede ayudarnos a pensar en aquello a lo que decidimos comprometernos de manera consciente: nuestra palabra, nuestros valore, nuestra familia, nuestra salud, nuestro proyecto, nuestra paz; las personas que amamos, y también la persona que estamos intentando convertirnos.


Porque hay algo que me parece muy interesante: todos somos leales a algo, aunque no siempre nos demos cuenta, algunas personas son leales a sus sueños; otras, a sus miedos; algunas son leales a su bienestar; otras, a la necesidad de complacer a todo el mundo.


Hay quienes son leales a sus hábitos, incluso cuando esos hábitos les están haciendo daño. Por eso vale la pena preguntarnos:

¿A qué estoy siendo leal con mis acciones, no solamente con mis palabras?

La lealtad se demuestra cuando la emoción desaparece


Es fácil comprometernos cuando estamos motivados, cuando escuchamos una conferencia que nos inspira, cuando comienza un año nuevo, cuando recibimos una noticia emocionante, cuando sentimos que todo es posible.


Pero la vida no se mantiene permanentemente en ese estado, hay días en los que no tenemos ganas; días en los que estamos cansados, días en los que dudamos, días en los que no vemos resultados. Y ahí es donde el compromiso adquiere un significado distinto.


No se trata de obligarnos a continuar a cualquier precio, se trata de revisar qué es importante para nosotros y decidir cómo sostenerlo de una manera realista y saludable.


La lealtad a tu salud puede significar dormir mejor, la lealtad a tu familia puede significar estar verdaderamente presente, la lealtad a tu proyecto puede significar trabajar en una tarea concreta, la lealtad a tu paz puede significar dejar de participar en una discusión que solamente te desgasta, la lealtad a ti mismo puede significar pedir ayuda cuando la necesitas.


Mi práctica de hoy: Chugi


Elige una cosa a la que quieras serle leal durante esta semana, solamente una. Puede ser:

  • Tu salud.

  • Tu proyecto.

  • Tu paz mental.

  • Tu familia.

  • Tu palabra.

  • Tu crecimiento personal.

  • Un hábito que quieres construir.


Ahora conviértela en una acción observable. No digas únicamente: “Seré leal a mi salud”.

Pregúntate: ¿Qué puedo hacer hoy para demostrarlo?


Tal vez beber suficiente agua, caminar, preparar una comida, acudir a una cita médica o respetar una hora de descanso. No digas solamente: “Seré leal a mi proyecto”.


Define una acción: escribir una página, contactar a un cliente, organizar tus pendientes o dedicarle treinta minutos de atención.


Chugi consiste en volver a elegir lo importante. Una y otra vez; con flexibilidad, con responsabilidad y sin olvidarte de que tú también mereces cuidado.

La lealtad verdadera no se demuestra únicamente cuando todo marcha bien. Se demuestra en la manera consciente en que eliges cuidar aquello que tiene valor para ti.

Los siete códigos juntos: una manera distinta de caminar por la vida


Ahora que hemos recorrido Gi, Yu, Jin, Rei, Makoto, Meiyo y Chugi, quiero invitarte a observar algo: cada código puede parecer independiente, pero todos están conectados.


La rectitud te ayuda a elegir el camino.

El coraje te permite avanzar.

La compasión te recuerda que no estás solo en el mundo.

El respeto guía la manera en que tratas a los demás y a ti mismo.

La sinceridad te invita a alinear tus palabras con tus acciones.

El honor te ayuda a construir una relación digna contigo.

Y la lealtad te recuerda qué merece tu compromiso.


Si lo pensamos bien, no estamos hablando únicamente de conceptos antiguos, estamos hablando de situaciones que enfrentamos todos los días.


Cuando decides si mentir o ser honesto.

Cuando tienes miedo de comenzar.

Cuando alguien necesita tu ayuda.

Cuando una persona piensa diferente.

Cuando incumples una promesa.

Cuando nadie te está observando.

Cuando debes elegir entre la comodidad y aquello que realmente importa.


Ahí aparecen los códigos. No como una voz que te exige ser perfecto, sino como una invitación a volver a tus principios.

No necesitas convertirte en samurái. Necesitas comenzar a gobernar tus decisiones

Quiero cerrar con algo que para mí resulta esencial: no romantizar la vida samurái, no convertir estos códigos en una exigencia de dureza permanente, no utilizar la disciplina para castigarnos.


No creer que sentir miedo, cansancio o tristeza nos convierte en personas débiles. El desarrollo personal no consiste en eliminar nuestra humanidad, consiste en aprender a relacionarnos con ella de una manera más consciente.


Habrá días en los que actuarás con valentía, otros en los que te equivocarás; habrá momentos en los que serás paciente y otros en los que tendrás que pedir disculpas, habrá promesas que cumplirás y otras que necesitarás revisar. Y todo eso forma parte del proceso.


Lo importante es no utilizar la imperfección como excusa para abandonar el crecimiento ni utilizar el crecimiento como excusa para maltratarte; la disciplina sin compasión puede convertirse en crueldad. La compasión sin responsabilidad puede convertirse en evasión. El verdadero equilibrio está en aprender a sostener ambas.


Por eso, si tuviera que proponerte un reto, sería éste: No intentes practicar los siete códigos de manera perfecta desde mañana. Escoge uno, el que más te incomode; el que te haga pensar en una conversación pendiente, en una decisión que estás evitando, en una promesa que no has cumplido, en una relación que necesitas revisar, en la manera en que te hablas.


Y empieza ahí. Porque una transformación profunda no siempre comienza con una decisión gigantesca, a veces comienza con cinco segundos de pausa, con un mensaje que finalmente envías, con una disculpa, con un límite, con una acción silenciosa, con una promesa pequeña que sí cumples.


Tu reto samurái: siete días, siete decisiones conscientes


Te propongo llevar estos códigos a la práctica durante una semana.


Mi semana de los siete códigos

Día 1 — Gi: hacer una pausa antes de tomar una decisión y elegir lo correcto.

Día 2 — Yu: dar un primer paso responsable frente a algo que me genera miedo.

Día 3 — Jin: realizar un acto de compasión sin buscar reconocimiento.

Día 4 — Rei: practicar el respeto hacia mí y hacia alguien que piensa diferente.

Día 5 — Makoto: cumplir una promesa pequeña que me hice.

Día 6 — Meiyo: reconocer una acción de la que me sienta orgulloso en silencio.

Día 7 — Chugi: demostrar con una acción mi compromiso con algo que realmente importa.


Y al terminar la semana, no te preguntes solamente si cumpliste todo, pregúntate:

¿Qué descubrí de mí mientras intentaba vivir estos valores?


Ésa puede ser la pregunta más importante de todas, porque el camino no consiste en convertirte en una persona que nunca se equivoca, consiste en convertirte, poco a poco, en alguien que se atreve a observarse, corregirse y volver a elegir.


La última reflexión


Quizá la verdadera mentalidad samurái no consiste en luchar contra todo lo que ocurre en nuestra vida, quizá consiste en aprender a gobernar nuestra respuesta.


No siempre podemos elegir lo que sucede, no siempre podemos controlar las decisiones de otras persona, no siempre podemos evitar el dolor, el rechazo, la pérdida o la incertidumbre, pero sí podemos trabajar en la manera en que respondemos, podemos elegir la rectitud sobre el engaño.


El coraje sobre la parálisis, la compasión sobre la crueldad, el respeto sobre la humillación, la sinceridad sobre las excusas, el honor sobre la aprobación ajena, y la lealtad hacia aquello que realmente nos importa.


Yo no sé en qué momento de tu camino te encuentras, no sé si estás comenzando de nuevo, si estás atravesando una crisis, si estás construyendo un negocio o si simplemente estás intentando recuperar la paz que alguna vez sentiste, pero quiero dejarte esta idea:

No necesitas tener la vida resuelta para comenzar a vivir con propósito.Solo necesitas tomar una decisión más consciente que la anterior.

Y después otra, y otra. Hasta que, con el paso del tiempo, descubras que no te transformó una frase bonita, sino la suma de todas esas pequeñas decisiones que tomaste cuando nadie te estaba obligando.


Ése es el filo de tu katana interior. No está hecho para herir, está hecho para cortar la confusión, la excusa, el miedo paralizante y todo aquello que te aleja de la persona que deseas construir.


Ahora respira, observa tu camino y pregúntate:


¿Cuál de los siete códigos voy a comenzar a practicar hoy?


*Sobre el Autor...


Periodista de negocios desde el 2004.

Escribió en ENTREPRENEUR, FORBES, y EXPANSIÓN.

Consultor de emprendimiento social en Sistema InnovaUNAM.

Director Editorial de Mercappy Magazine.

Es uno de los empresarios sociales más reconocidos en México por sus startups de innovación en comercio electrónico.

En el 2023 fue reconocido como uno de los líderes de mayor impacto en México por la ASEM de la CDMX.

Actualmente es Empresario Independiente de Omnilife y Seytú, donde .


En su Podcast de YouTube y Spotify  "Reprogramarte para Reinventarte" promueve el despertar de la consciencia nutritiva y la restauración de la microbiota, entre otros temas de desarrollo personal.


Lo encuentras en: Linkedin: /mariohernandez8 


Recuerda que: "La Magia llega, cuando permites que la luz ilumine tu consciencia"...

👉🏽👉🏽👉🏽 Si tienes un negocio o una marca personal y quieres darle difusión, mándame un WhatsApp AQUÍ para poder entrevistarte y publicarte.



$50

Product Title

Product Details goes here with the simple product description and more information can be seen by clicking the see more button. Product Details goes here with the simple product description and more information can be seen by clicking the see more button

$50

Product Title

Product Details goes here with the simple product description and more information can be seen by clicking the see more button. Product Details goes here with the simple product description and more information can be seen by clicking the see more button.

$50

Product Title

Product Details goes here with the simple product description and more information can be seen by clicking the see more button. Product Details goes here with the simple product description and more information can be seen by clicking the see more button.

Recommended Products For This Post

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
bottom of page